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CONCLUSIONES DEL CURSO:

Curso: Trastornos de la Conducta Alimentaria: Avances y Retos para el Futuro

Las jornadas “Trastornos de la conducta alimentaria: Avances y retos para el futuro”, estuvieron dirigidas por los doctores Ursula Castro, Cristina Larroy y Mº Angeles Gómez. La coordinación de las mismas corrió a cargo del doctor Rafael Enriquez de Salamanca. Contaron con 30 ponentes y moderadores procedentes de universidades y centros públicos y privados de reconocido prestigio en el área de los trastornos de la conducta alimentaria:  Hospital Maudsley de Londres, Universidad de Oxford, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Pontificia de Salamanca, Universidad de Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Córdoba, Universidad de Málaga, Universidad de Valencia,  Universidad de Zaragoza,  Hospital del Niño Jesús (Madrid), Agencia de Evaluación de Tecnología e Investigación Médicas de Cataluña, Departamento de Salud Mental y Adicciones de Cataluña; grupo de Inmunonutrición del CSIC, Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios de Madrid, Asociación Protégeles, ADANER (Madrid y Cantabria), ASTRA (Salamanca), Fundación Imagen y Autoestima (Barcelona), Fundación “Dove” para la autoestima, Hospital la Fe (Valencia), Hospital General de Ciudad Real, Psicología y Realidad Virtual (PREVI, Valencia), Gabinete de Atención a los Trastornos del Comportamiento Alimentario (GATCA, Madrid), Servicio de Comedores Escolares (SECOE).


Se presentaron 2 conferencias (“Prevención de los trastornos de la conducta alimentaria en la población infantil” impartida por Janet Treasure, y “Más allá del diagnóstico: avances en la intervención de los trastornos de la conducta alimentaria (Christopher Fairburn) y 28 ponencias distribuidas en 8 mesas o sesiones dirigidas a: tratamientos eficaces en bulimia nerviosa, tratamientos empíricamente validados, el papel de las asociaciones, comer : algo más que mera necesidad, el modelo estético femenino, los factores de riesgo y protección,  epidemiología y la aplicación de nuevas tecnologías en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos del comportamiento alimentario.


A lo largo de estas jornadas se ha hecho hincapié en los factores de vulnerabilidad y de protección en relación con los trastornos de la conducta alimentaria.  Entre ellos destaca una inadecuada regulación emocional, una baja autoestima y la presión social hacia la delgadez que hacen al individuo más vulnerable a sentirse insatisfecho con su cuerpo (el 31% chicas entre 15-16 años está insatisfecha con su cuerpo) y a poner en práctica conductas de restricción alimentaria. Un modelo estético delgado y poco realista (que no todo el mundo puede alcanzar) favorece la aparición de sentimientos como la frustración, el desánimo y la inseguridad, que precipitarán la búsqueda continua del peso y la silueta ideales.


Por otra parte, el aumento de la práctica de hábitos de alimentación poco sanos (comida rápida) y el desuso de prácticas en torno a la comida  que actuaban como control estimular, por ejemplo, comer en familia con una secuenciación de la  ingesta (1º plato, 2º plato y postre) favorecía el aprendizaje hábitos saludables; de ahí ante la ausencia de este tipo de aprendizajes se haga necesaria la educación nutricional dirigida a cambiar esas actitudes y hábitos inadecuados.


En relación al tratamiento, las guías de práctica clínica pretenden difundir la eficacia de los distintos tipos de intervención. En el caso concreto de la bulimia nerviosa el tratamiento cognitivo-conductual tiene suficiente apoyo empírico para ser considerado la primera opción terapéutica. No ocurre lo mismo en el caso de la anorexia nerviosa donde no se disponen todavía de suficientes datos empíricos. No cabe duda de que los avances en técnicas de diagnóstico (neuroimagen) y la utilización de las nuevas tecnologías en la intervención cambiarán el curso y el pronóstico de estos trastornos.
En este momento en el que se están mostrando los primeros borradores del DSM-V resurge la polémica entre la relevancia del diagnóstico o el énfasis en la intervención sistemática sobre la sintomatología (perspectiva transdiagnóstica). La intervención en una determinada patología o la intervención sobre los síntomas que padece una persona concreta en un momento concreto de su biografía; síntomas que por otra parte no le afectan a ella únicamente sino que alteran la vida de las personas del entorno. Las asociaciones de afectados aglutinan a familiares en busca de estrategias que les ayuden.


Otro punto de interés se suscitó al tratar del tema de la obesidad, un problema de salud cada día más importante en la sociedad española, por su creciente prevalencia (la obesidad, y especialmente la obesidad infantil, ha crecido de manera espectacular en nuestro país en los últimos años, alcanzando el segundo puesto en el ranking europeo); por las poblaciones a las que afecta (es un problema de salud que afecta a niños, adolescentes, personas jóvenes, maduras y ancianas; es decir, a todos los estratos de la población); por los problemas de salud que lleva aparejados (trastornos cardiovasculares, diabetes, trastornos psicológicos, etc.) y por el enorme gasto farmacéutico, médico y social que supone.


La obesidad, al igual que otros problemas relacionados con la alimentación y con las conductas alimentarias es susceptible de prevención. Y la prevención pasa por la educación en todos los ámbitos y ambientes posibles, tanto la casa, como el colegio, como los lugares de ocio y restauración. El establecimiento de unos hábitos saludables en la alimentación, hábitos que hagan referencia no sólo a qué se come, sino cuándo, cuánto y sobre todo, cómo se come, se hace  imprescindible. La vuelta a la comida como una situación plácida y placentera, donde los alimentos se degusten, donde se disfrute de la compañía, una situación en la que la comida sea algo más que la mera necesidad de la alimentación o un recurso para el alivio de la ansiedad va asociada al establecimiento de dichos hábitos.  Las nuevas tecnologías, (incluida la realidad virtual), tan accesibles, cómodas y económicas, facilitarán, sin duda, este empeño. Y es tarea de todos: padres, colegios, medios de comunicación, en fin, de la sociedad en su conjunto, llevarlo a cabo para conseguir que nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestros mayores, nosotros mismos, en definitiva, todos tengamos una vida más saludable y mejor.